lunes, 23 de abril de 2007

Las obras de la carne y el fruto del Espíritu


Este pasaje bíblico traza muy bien el contraste entre la manera de vivir de un cristiano y la del que esta dominado por la carne.
También remarca que el Espíritu y la carne están en conflicto y no se pueden mezclar, Pablo nos da una lista de específica de obras de la carne y del fruto del Espíritu.

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
20 idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.


Obras de la carne:
La carne es la naturaleza humana inclinada hacia el mal.
Los que practican las obras de la carne no pueden heredar el reino de Dios, esto desmiente la idea de que “la salvación no se pierde” una persona que se dice llamar cristiano y practica las obras de la carne no tiene salvación eterna.
La “carne” (naturaleza humana) permanece en el creyente después de su conversión y es tu enemigo mortal, esos deseos siempre van a estar hay presentándose como tentaciones, por lo tanto debes oponer resistencia y dar muerte a esa carne en una batalla continua que solo con el poder del Espíritu Santo puedes ganar.

Las obras de la carne son:
Adulterio: Relaciones sexuales de una persona casada con alguien que no es su cónyuge.
Fornicación: Conducta y relaciones sexuales inmorales, algunos incluyen la pornografía en este pecado.
Inmundicia: Pecados sexuales, pensamientos pecaminosos, obras y vicios malvados.
Lascivia: Seguir los deseos de la carne y las malas pasiones hasta se dominado por ellas y no tener vergüenza alguna de tu situación.
Idolatría: Adoración de espíritus, personas o imágenes talladas: confianza en cualquier persona (pastores, familiares, amigos, etc.), institución, grupo u objeto como si tuviera igual o mayor autoridad que Dios y su palabra.
Hechicerías: Brujería, espiritismo, magia negra, adoración de demonios y uso de drogas para sentir experiencias “espirituales” por ejemplo hongos alucinógenos.
Enemistades: Intenciones y acciones hostiles e intensas para provocar enemistades, antipatía, odio etc.
Pleitos: Querellas, antagonismos: lucha por la superioridad.
Celos: Resentimiento, envidia por el éxito de otro.
Iras: Enojo explosivo que se inflama y se convierte en palabras y acciones violentas.
Contiendas: Búsqueda del poder, pleitos por cosas triviales.
Disensiones: Enseñanzas divisorias no respaldadas por la palabra de Dios.
Herejías: Doctrina contraria a lo que estipula la palabra de Dios.
Envidias: Antipatía resentida de otra persona que tiene algo que se desea.
Homicidios: Dar muerte a una persona si el apoyo de la ley.
Borracheras: Deterioro del control físico y mental por los efectos de las bebidas alcohólicas.
Orgías: Fiesta y parranda excesivas, espíritu festivo que incluye alcohol, sexo, drogas o algo parecido.
Y cosas semejantes a esas: De la misma clase o espíritu, deseos exaltados, pasión excesiva por alguna cosa (football, deporte, música etc.) y cosas parecidas a estas.

El fruto del Espíritu
Los frutos del espíritu se producen en los hijos de Dios que a medida que permiten que el Espíritu dirija y ejerza tal influencia en su vida que destruye el poder del pecado (las obras de la carne), y caminan en comunión con el Espíritu de Dios.
Una persona que tiene al Espíritu Santo, produce los frutos del Espíritu, de ser lo contrario no tiene al Espíritu de Dios en su vida.

Amor: (agape) interés y búsqueda del mayor de otra persona sin intenciones de sacar ventaja, los dos grandes mandamientos tienen que ver con el amor en Marcos 12: 30-31 dice: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Pablo dice en: 1 Corintios 13-1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Es decir que sin el amor no eres nada, mas adelante en 1 Corintios 13-13 también dice: Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. El amor debe ser lo mas importante en la vida de un cristiano, si no tienes amor no conoces a Dios porque Dios es amor, como dice en: 1 Juan 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Gozo: La sensación de gozo o emoción fundado en el amor, la gracia, las bendiciones, las promesas y la cercanía con Dios que tienen los que creen en Cristo. Ese gozo es producido cuando tienes comunión con el Espíritu Santo, cuando tienes comunión con los santos y cuando tienes la certeza de que el Espíritu mora en ti.
Paz: Tranquilidad y quietud de la mente y del corazón fundado en el conocimiento de que todo anda bien entre tu y tu padre celestial. La conciencia ya no te acusa porque sabes que Dios ya te perdono y todo anda bien entre tu y Dios, no tienes cargas de conciencia etc. El Espíritu te da esa paz que sobre pasa todo entendimiento como dice en Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Paciencia: Constancia, ser lento para el enojo o la desesperación, saber esperar y capacidad para soportar con resignación ofensas, tentaciones, escarnios, injusticias etc. No estar ansiosos, esperar el momento indicado para actuar.
Benignidad: No pensar mas aya de las cosas, no querer ofender a nadie ni causarle dolor, incluso creerle a la otra persona y confiar en su palabra sin pensar que tiene malas intensiones o se quiere aprovechar de ti.
Bondad: Un corazón que se da para hacer el bien, amable, cortes, no áspero, aquel que aborrece el mal y ama y busca el bien hacer el bien (justicia y celo por la verdad). El que reprende y corrige en mal.
Fe: Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. El creer lo que párese imposible, tener esa certeza y creer que Dios lo puede hacer. No dudar. Por la fe eres salvo, por la fe recibes al Espíritu Santo, por la fe eres sano… ( Mateo 9:2, Mateo 9:22, Mateo 21:21)
Mansedumbre: Moderación acompañada de fortaleza y valor, aquel que sabe obedecer, puede enojarse cuando se necesita el enojo y ser humilde y sumiso cuando se necesita la sumisión.
Templanza: Dominio de las propias pasiones y deseos (dominio propio). Prudencia al actuar, sobriedad y saber controlarte.

Al final Pablo dice que el fruto del Espíritu que no hay ley en contra de la manera de vivir en el Espíritu, el cristiano debe practicar estar virtudes constantemente y nunca encontrara una ley que prohíba vivir con estos principios.

Por Eduardo Escamilla jr.

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